Que bendecidos nos sentimos cuando tenemos vida y salud. Y nos despertamos cada mañana dando gracias a Dios siempre de buenas y a veces en el transcurso de día nos vamos poniendo un poco de malas por cosas que suceden a nuestro alrededor. Pero al final del día… seguimos teniendo vida y eso es una bendición, ya que no todas las personas tienen el privilegio de tenerla, ya sea porque pierden la batalla de una enfermedad, en un accidente, un desastre natural, una negligencia, entre otras.
El fin de semana mi esposo y yo vimos la película titulada «Sully» (por cierto muy buena actor principal Tom Hanks) el tema es verídico y sucedió en Enero del 2009, un caso muy sonado donde gracias a las pericias y la correcta toma de decisión de un piloto aviador se salvan 155 personas de un accidente aéreo que hubiera sido fatal para todos, aterrizando de emergencia en el Río Hudson en Nueva York. No les platico detalles, para que la vean, el tema es impactante pero con un final feliz y te hace pensar como es el ser humano en sus acciones en todos sentidos.

La película me hizo reflexionar sobre el accidente que tuvieron los jugadores de Futbol que representaban a Brasil la semana pasada donde perdieron la vida 72 personas y salvándose solo 4 almas. Donde se comprobó que fue por culpa de un error garrafal humano. Que pudiera pensarse imperdonable ya que por una mala decisión en el ahorro de recursos no se abasteció completo el combustible del avión y fue lo que provocó el accidente mortal.
Ahora ¿Por què a unos sí y a otros no? Solo Dios lo sabe.
Son 2 casos que para mí vinieron al caso. Donde piensas, oras, te haces preguntas, analizas y comparas. Piensas en cómo te puede cambiar la vida en un segundo y en muchos casos sobre decisiones que no dependen de uno.
El aprendizaje de ésta reflexión es que hay que disfrutar la vida, cada momento, todas las vivencias que tengamos sean buenas o malas. Tratando de dar siempre una sonrisa, ser amables (porfa que no se nos note la amargura), ver el lado positivo a todo aunque nos cueste trabajo poderlo ver. Tener detalles con nuestros seres queridos y amistades mas cercanas. Compartir con alguien necesitado, sea en el aspecto material, económico y hasta de afecto. Transmitir amor, alegría y felicidad a todos los que nos rodean. Y no solo en esta temporada sino que sean hábitos de vida desarrollados todos los días de cada mes del año.
Porque no sabemos el ¿por qué a unos sí y a otros no? Ni el momento, ni el lugar, ni circunstancias que se puedan presentar. Esperamos todos que los días que nos conceda Dios transitar en ésta vida sean largos e infinitos y que todos podamos llegar hasta los 100 años con calidad de vida y en armonía. Y poder decir en ese momento … «yo viví cada día como si fuera mi último día… teniendo la mejor larga vida que haya podido vivir».
